Para cuando don José María Alfaro Zamora estuvo en el poder durante su primera gestión (1842-1844), y dado que ya había tomado auge la carretera a Puntarenas, se dio a la tarea de construir un puente de arco de piedra en el lugar denominado La Garita, sobre el Río Grande de San Ramón. La construcción se levantó propiamente en los años 1842-1843, al frente de la cual estuvo el maestro de obras don Eusebio Rodríguez, quien fuera el abuelo del que años después sería el Presidente de la República, don José Joaquín Rodríguez Zeledón.
El ingeniero civil Elesban H. Villalobos Rojas mencionaba acerca de su estructura: “Está construido, en su totalidad, con bloques de piedra, labrados a mano, unidos entre sí mediante un mortero de cal, arena y agua. Se dice además, que en un afán de proveer mayor consistencia a tal mortero, se añadieron, durante su preparación, cientos de claras de huevo de gallina. En general, se dio en llamar a tal método constructivo ‘calicanto’ en atención a sus principales componentes. Conviene aclarar que, debido a las precarias condiciones imperantes en el país, en la época que se construyó esta obra, cuando la provisión de acero de refuerzo era casi utópica, incidió de modo indiscutible en adoptar el uso de piedra labrada”.
Fue declarado patrimonio histórico arquitectónico de Costa Rica, mediante Decreto Ejecutivo N.° 4469-C, publicado en el diario oficial La Gaceta N.° 20 del 30 de enero de 1975.
Autor: Eladio Alonso Valerio Madriz


Imágenes Cortesía de Eladio Alonso Valerio Madriz